Realidad aumentada, realidad virtual e inteligencia artificial: nuevas herramientas para crear y vivir el marketing
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La velocidad a la que corre la tecnología y las nuevas formas de comunicación nos obliga a adaptarnos y llevar a la par nuestras estrategias de marketing. Hoy es posible acercarse al consumidor mediante la tecnología para ofrecer experiencias completas y no sólo productos o servicios. Cada vez más se trata de aprovechar todos los sentidos para captar la atención y asegurar que nuestro público viva nuevas sensaciones que faciliten su viaje como consumidores. Para lograrlo, el marketing debe aprovechar las ventajas de múltiples herramientas, como la realidad aumentada (RA) y virtual (RV), y la inteligencia artificial (AI). 

 

Podemos pensar que estas herramientas sólo pertenecen a la ficción o a la tecnología de punta de los grandes laboratorios y corporativos, pero este mundo nos alcanza y ahora cualquier empresa que quiera llevar su marketing a otro nivel puede valerse de esta tecnología. Y aquí te contamos cómo es que el marketing se ve beneficiado al utilizar estos recursos.

 

¿Que es realidad aumentada y realidad virtual? 

 

La realidad aumentada superpone elementos digitales sobre objetos o espacios de la vida cotidiana. Es decir, mezcla el mundo virtual con el real. El gran ejemplo de esta tecnología es Pokémon Go, donde el campo de juego podía ser tu propio vecindario, bastaba dirigir tu dispositivo a un lugar específico para encontrar pokemones y jugar contra tus adversarios. 

 

La diferencia con la realidad virtual es que sumerge al usuario en un mundo diseñado digitalmente a través de visores que aíslan completamente al usuario de la realidad. Muchos videojuegos se han valido de esta herramienta, pero es cada vez más común encontrarse con visores al alcance de cualquiera, como el Google Cardboard.

 

¿Cómo puedo beneficiar mi marketing con estas herramientas?

 

Gracias a estas nuevas herramientas digitales, el mundo del marketing y las relaciones públicas han establecido un medio exitoso para relacionarse con los clientes y aprovechar otro tipo de sensibilidad. Por ejemplo:

 

 

 

 

 

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¿Por qué debería apostar por esta tecnología? 

 

Las formas de comunicarnos avanzan rápidamente, todo es inmediato y los procesos de compra se simplifican a unos cuantos clics. Sin embargo, en el contexto de este año, la comunicación está dando un salto enorme hacia lo digital gracias a la contingencia sanitaria: es momento de adaptarse, sí o sí. El e-comerce se ha beneficiado y el marketing digital tiene que avanzar a la par. Por ello, las experiencias de compra cambian, pero no significa que el cliente tenga que padecer este cambio; por el contrario, la tarea de los expertos en marketing está en facilitar y acercar a los usuarios a nuevas formas de adquirir productos y servicios que sean innovadoras y seguras. 

 

Por otro lado, una marca que ofrece a sus consumidores la posibilidad de llevar virtualmente sus productos hasta su hogar antes de hacer la compra genera una imagen de confianza, de seriedad y se establece como marca en constante adaptación a las necesidades de sus clientes.

 

Antes de 2020, el panorama ya pintaba los caminos del uso de la realidad aumentada y realidad virtual en el marketing; ahora es seguro que será el camino a seguir. 

 

¿Qué es la inteligencia artificial (AI)?

 

Es una rama de la informática que se centra en la creación de máquinas y sistemas (eso que conocemos como bots) que buscan simular los procesos de razonamiento humano. 

 

¿Bots en el marketing?

 

Si te estás preguntando cómo puede tener ingerencia la inteligencia artificial (AI) en el marketing, quizá te sorprendas al saber que probablemente ya la has utilizado. Hablamos de los chatbots, es decir, la asistencia virtual con la que cuentan algunos sitios para ofrecer una mejor atención a sus clientes. Ahora bien, el reto de la AI en este ámbito es diseñar cada día mejores sistemas de chatbots que puedan ofrecer a los usuarios una experiencia totalmente personalizada al utilizar toda la información que el cliente tiene en red, como las cookies, por ejemplo. 

 

Otros usos están en traer más tráfico de usuarios de valor a los sitios web, gracias a un rastreo de información. O bien, en la mejora de los contenidos por una inteligente segmentación de los clientes y de sus gustos, de modo que las campañas puedan ser segmentadas mucho mejor de lo que ahora podemos imaginar.  

 

Estas tecnologías no sustituyen la capacidad de una persona o la realidad y no deben ser vistas como una amenaza a nuestras relaciones o nuestro trabajo, sino como herramientas que enriquecen nuestra forma de ver el mundo, de relacionarnos y de consumir. Apostar por la tecnología siempre será un acierto y hoy por hoy no es una opción, sino una necesidad.